En 1921, las diferentes comunidades de extranjeros en el país se sumaron a las celebraciones por el centenario de la independencia del Perú. Así, la Sociedad Central Japonesa acordó donar un monumento a Manco Cápac, por ser un emblema que acercaba al Perú y al Japón al ser considerado el antiguo Inca como “Hijo del Sol”, concepto también presente en la cultura japonesa.
